Por SEBASTIÁN VALVERDE: DOCTOR EN ANTROPOLOGÍA (UBA /CONICET)
A este proceso de invisibilización ha contribuido con creces la denominada "historia oficial". Por un lado, describiendo a los pueblos indígenas como salvajes cuya presencia debía ser erradicada para poder construir una nación: "salvajismo, arcaísmo y belicismo son las categorías que dominan el discurso sobre el indio", menciona Trinchero (2007). Pero también, situándolos en un pasado remoto, como aquellos pobladores que "solían habitar el territorio argentino", sugiriendo que en la actualidad se encuentran extintos o, que a lo sumo, algunos de sus descendientes sobreviven en algún rincón del país.
Y estas tergiversaciones traen aparejadas una serie de problemas:
- En primer lugar, porque el hecho de afirmar que los pueblos
indígenas están extintos es una forma de negar su existencia y, por lo
tanto, sus derechos con respecto al reclamo actual de territorios
ancestrales.
- En segundo lugar, porque su supuesta "extinción" contradice los datos estadísticos actuales: según el Censo Nacional del año 2010, hay 955.032 indígenas o descendientes de indígenas.
- Por último, porque es una afirmación que reproduce teorías biologicistas de las identidades que desde hace tiempo han sido dejadas de lado por las Ciencias Antropológicas. También denominadas esencialistas, estas teorías pretenden definir la pertenencia a un grupo étnico de una manera estática y estereotipada ("son de este pueblo si viven en tal territorio…; si hablan tal lengua…; si se visten de determinada manera…") negando, de esta manera, el carácter dinámico de las identidades.

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