miércoles, 24 de mayo de 2017

Tambos en ruinas: productores del sur de Córdoba buscan migrar a otras provincias

En el sur cordobés cerraron varios tambos en los últimos meses por la inundación y los productores reclaman obras prometidas hace más de 15 años atrás. En San Luis están dispuestos a recibirlos para desarrollar la industria. 
Jorge Giovanella era hasta marzo un productor tambero de la localidad de Serrano, en el departamento Roque Saénz Peña. Debió tirar la leche en el barro varias veces, sacrificar vacas y romper maquinaria para entrar y salir del campo antes de tomar la decisión de cerrar el tambo La Juanita.
"Cuando logré sacar al tambero y a su familia me decían que vivir ahí ya era un infierno, no había nada para hacer, no había actividad", recordó Giovanella.
Semanas atrás, él y un grupo de 13 productores de la zona que también dejaron la actividad a causa de la inundación viajaron a la provincia de San Luis a entrevistarse con funcionarios locales que les ofrecieron una opción para invertir el dinero que les quedó de la liquidación de sus activos.
Está la posibilidad de irme a producir a otro lado, yo soy un poco aventurero pero me gustaría incursionar en otra cosa, por ahí en San Luis hay un poco más de posibilidades, pero no con el tambo porque es muy difícil volver a armarlo, sí con algo de cosecha o de vaca de cría, en ese aspecto quería tratar de incursionar por aquellos lados", reconoció Giovanella.
En la reunión que mantuvieron en el ministerio de Medio Ambiente, Producción y Campo de la capital puntana el productor aseguró que les ofrecieron alquilarle tierras fiscales "con opción a compra" y brindarles información para asentarse en las mejores zonas de producción.
"Ellos tienen unas 80 mil hectáreas de fisco. Nos ofrecieron unas 1.800 hectáreas y lo que nos dijeron es que algo de cosecha se puede hacer, más que todo es para vaca de cría, no para tambo o sólo cosecha", señaló el productor.
LA JUANITA. El tambo del productor Jorge Giovanella cerró en marzo.
LA JUANITA. El tambo del productor Jorge Giovanella cerró en marzo.

"Otros productores estuvieron averiguando para irse a La Pampa, pero les estaban pidiendo alquileres muy altos para poca rentabilidad", contó el tambero.
Cristian Moleker, ministro de Medio Ambiente, Producción y Campo de San Luis, aseguró a La Voz que están dispuestos a "asesorar y acompañar" a los productores cordobeses brindándoles "información de acceso público para decidir cuestiones de producción".
"Les ofrecimos la ayuda, si tienen esa voluntad de mudarse los ayudaremos a buscar los mejores lugares que San Luis pueda tener para desarrollar esta actividad", dijo el funcionario.
Moleker reconoció que su provincia ha hecho una apuesta para desarrollar la industria láctea.
"Hoy estamos produciendo 100 mil litros de leche y tranquilamente podemos producir un millón o arriba de un millón de litros de leche diarios", aseguró.
"Hemos tenido contacto con productores de diferentes regiones, sobre todo al sur de Córdoba, gente de Laboulaye también se ha reunido con nosotros, hay varios productores que están interesados en venir", reconoció.
"Lo que planteaban es que no encuentran respuesta en la provincia de Córdoba. Ellos ven que esto se está agravando año tras año, y últimamente ni siquiera hay la voluntad política de recibirlos, de escucharlos, de tratar de encontrar alternativas a esta situación", contó el ministro.
INDUSTRIA. La producción láctea atraviesa una crisis por las inundaciones.
INDUSTRIA. La producción láctea atraviesa una crisis por las inundaciones.

Obras esperadas
Entre los años '99 y 2001 la región vivió una situación similar. Los lugareños aseguran que reclamaban las obras desde entonces y que la inundación de esta vez es peor.
"Cuando hace 15 años atrás se había planteado la misma problemática porque tuvimos la misma inundación no hicieron nada", protestó Hernán Muñiz, de Productores Autoconvocados.
"No se hizo nada para poder darle curso al agua, para sacar toda el agua, La laguna del Siete es un reservorio bastante importante y no tiene salida eso hizo que aumentara la napa y que el agua ganara lugares que no son bajos", evaluó Muñiz.


"El grave problema también es el Río Quinto, nunca lo drenaron y aguas abajo Buenos Aires no tiene ningún proyecto de canalización", insistió.
No sólo los tambos cerraron la tranquera, son muchos los agricultores que tienen sus tierras ociosas por no poder sacar la cosecha por los caminos inundados. Reclaman la canalización de los bañados hasta el límite con Buenos Aires y desde allí hasta el Río Salado, mientras tanto, irse a producir a otro lado es la alternativa.

Fuente: LA VOZ DEL INTERIOR, 23 DE MAYO DE 2017.

jueves, 20 de abril de 2017

“El suelo no absorbe el agua

Jobbágy: “El árbol es una bomba extractora de agua”.
Jobbágy: “El árbol es una bomba extractora de agua”.
(Imagen: Andrés Pérez Moreno)
EL DESMONTE Y ALGUNOS CULTIVOS ELEVAN LAS NAPAS FREÁTICAS
El investigador del Conicet Esteban Jobbágy sostiene que la explotación de ciertos cultivos y el desmonte quitaron capacidad de absorción al suelo, dieron nacimiento a ríos nuevos y elevaron las napas freáticas hasta la superficie.

Una decena de provincias con inundaciones y emergencia agropecuaria, pérdidas millonarias y pedidos de ayuda al Estado. Esteban Jobbágy, investigador de la Universidad de San Luis y del Conicet, aporta un elemento invisibilizado: la poca capacidad del suelo de absorber agua y su relación con el uso del suelo (modelo de agronegocio mediante). Alerta que –por el avance de algunos cultivos– las napas freáticas suben y las inundaciones son (y serán) cada vez más frecuentes. Otro factor: en Argentina se desmontaron 2,4 millones de hectáreas en los últimos diez años.
“El actual modelo agropecuario produjo que lugares que ya se inundaban ahora lo hagan más seguido, y zonas que no se inundaban, ahora comiencen a hacerlo”, explicó Jobbágy, del Instituto de Matemática Aplicada de la Universidad de San Luis (Imasl), del Grupo de Estudios Ambientales e investigador del Conicet. Hace quince años trabaja sobre la capacidad del suelo de retener agua. Señaló que las inundaciones no dependen sólo de la lluvia, sino también de cuánto absorben los suelos y su directa relación con la capa freática (acumulación de agua subterránea).
“El manejo de cultivos tiene un impacto mayor sobre el comportamiento freático de lo que hoy se acepta en la región pampeana”, alertó en 2009, en un panel del Congreso de la Asociación de Productores de Siembra Directa (Aapresid), empresarios impulsores del modelo transgénico.
Explicó que las inundaciones se deben al ingreso de agua “al sistema” (ambiente) y las pérdidas-egresos por evaporación (muy reguladas por la vegetación). “El uso de la tierra afecta el régimen de inundaciones”, afirmó Jobbágy, que es ingeniero agrónomo y doctor en biología. Un sólo cultivo anual (por ejemplo, soja), evapora mucho menos que otros cultivos y produce mayores excesos hídricos (y la napa se ubica más cerca de la superficie).
Jobbágy aclara una y otra vez que no se trata sólo de la soja, que en Argentina abarca casi el 60 por ciento del área cultivada, sino que hay que apuntar al modelo agropecuario, que avanzó hasta zonas impensadas, ocupó espacios de pasturas destinados a ganadería y arrasó millones de hectáreas de monte nativo. Según el último informe de Greenpeace (2016), en Argentina se desmontaron 2,4 millones de hectáreas desde 2007 (cuando se aprobó la Ley de Bosques, que debiera proteger el monte nativo).
Río nuevo es el nombre del documental científico realizado en 2016 por Jobbágy y su equipo de investigación. “El árbol es una bomba extractora de agua”, resume en el documental Ernesto Viglizzo, investigador del INTA y del Instituto de Ciencias de la Tierra y Ambientales de La Pampa. Y lo desarrolla: el árbol toma agua de la napa y logra mantenerla baja. Cuando el árbol ya no está, nadie cumple la función de “bomba extractora” y la napa comienza a subir, se acerca a la superficie. Ante la primer lluvia fuerte, el suelo ya no absorbe y la inundación es un hecho.
“Ya hay cuatro ríos nuevos en San Luis y uno en Córdoba”, precisó Jobbágy y advirtió: “Las inundaciones serán cada vez más seguidas y más intensas, aún si las lluvias se mantienen estables. Y claro que será peor si, como muchos investigadores señalan, el régimen de lluvia aumenta”.
El documental centró su investigación en Villa Mercedes (San Luis) y puede ser extrapolado a lo que sucede en otras regiones. Publicaron veinte artículos científicos sobre el tema y confirmaron situaciones similares en Buenos Aires, Santiago del Estero, Córdoba y Mendoza. El ascenso de la napa es tal que confirman la existencia de nuevos ríos, primero pueden ser “brazos” de los ya existentes, también lagunas que crecen, napas que llegan a la superficie. Brindan testimonios productores que tenían la napa a siete metros de profundidad, y hoy la sufren a 60 centímetros. “Esto recién comienza”, alertó Mario Galván, del INTA San Luis.
En mayo de 2015, Jobbágy fue uno de los disertantes del “Simposio Fertilidad”, patrocinado por grandes empresas del agronegocio. “En la región pampeana, los niveles freáticos más elevados, la menor capacidad de albergar excesos de lluvia y, por lo tanto, los anegamientos e inundaciones más frecuentes son el problema principal”, afirmó.
Aseguró que el avance del modelo agropecuario “generó excesos hídricos sostenidos y lo que en un principio se atribuyó exclusivamente a las fluctuaciones climáticas (lluvia), hoy aparece también vinculado a los cambios en el uso del territorio”. Citó como ejemplo la situación en Marcos Juárez (Córdoba), donde se pasó de la napa freática a diez metros (en la década del 70) a los últimos años, donde “lotes que se inundan por primera vez en la historia”. 
En un artículo conjunto (con Marcelo Nosetto, Raúl Giménez y Jorge Mercau) para la Facultad de Agronomía de UBA,  Jobbágy fue más allá: “En poco tiempo, las napas a menos de 50 centímetros de la superficie y un número creciente de áreas encharcadas y lagunas podrían poner en jaque a la producción agropecuaria”. Citó como ejemplos zonas de La Pampa y Córdoba. Y precisó con números para la Pampa Húmeda: las pasturas transpiran (“evaporan”) 1075 milímetros al año, mientras que cultivos como soja y maíz de primera sólo transpiran 680 milímetros. “Estas diferencias en la transpiración inclinan la balanza hacia la ocurrencia de excesos hídricos (inundaciones) como consecuencia de la agricultura continua”, alertó.
Fuente: PAGINA 12, 17 de abril de 2017.

lunes, 17 de abril de 2017

Argentina y sus diversos conflictos ante la expansión del capitalismo

MAS CAPITALISMO
María Eugenia Comerci* 
– En la actualidad, es necesario comprender la producción social del espacio nacional como un momento constitutivo de la dinámica de acumulación del capital y en el marco de determinadas relaciones de poder.
Las políticas económicas implantadas la década de 1990 en Argentina han redefinido las tramas sociales y productivas de los espacios rurales del país. Desde la puesta en marcha del modelo de reestructuración y nueva modernización en el agro con la incorporación de semillas genéticamente mejoradas, uso generalizado de agroquímicos, sistemas de siembra directa o producción intensiva del ganado vacuno, ha crecido en forma sostenida la productividad. Sin embargo, la implementación del paquete tecnológico produjo una mayor dependencia por parte de los productores con las compañías proveedoras de insumos que establecen qué, cómo y cuánto producir. Los productores que pudieron acceder a este cambio tecnológico se transformaron en agentes pasivos en la cadena de comercialización de cereales y oleaginosas.
En forma paralela, los procesos de desregulación y la desaparición de las juntas nacionales han favorecido el desarrollo de otras formas de articulación entre los productores y otros agentes privados. Así, la penetración del capital de agentes vinculados al agro o no, ha facilitado el desarrollo de la agricultura por contrato, los pools de siembra y las grandes inversiones extranjeras en los espacios rurales asociadas con actividades agropecuarias, turismo o mega-minería. Estas asociaciones y nuevas prácticas expresan lógicas territoriales empresariales y manejos de los recursos dominados por la búsqueda de ganancia en el corto plazo y serias secuelas en términos socio-ambientales (inundaciones, aludes, avalanchas, derrumbes que se repiten en todo el país).
En este contexto, regiones con explotaciones familiares se han valorizado por el avance del capital en el marco del proceso de “agriculturización”. Estos cambios están generando problemáticas, conflictos, desafíos y nuevas territorialidades que redefinen la estructura agraria, los perfiles productivos y las subjetividades en la argentina rural.
Procesos de cambio.
¿Cómo entender estos procesos de cambio asociados con la expansión del capitalismo agrario que afecta a nuestro país, a la región latinoamericana o a los espacios cercanos?, ¿qué lugar queda para la producción familiar/campesina?, ¿cómo desmenuzar la información para comprender estos procesos?
En primer lugar, es fundamental -partiendo de la concepción de espacio geográfico como construcción social- aproximarnos al proceso de territorialización diferenciado que se ha dado en Argentina a través del tiempo. Para poder explicar las diversas producciones familiares generadas en el país es necesario indagar sobre la conjugación de variables -de índole territorial e histórica- que intervienen en la generación de estas diferenciaciones.
La Geografía es una ciencia privilegiada para abordar la complejidad de este momento particular en la dinámica del capital, pero necesita, inevitablemente, dialogar con otras Ciencias Sociales para nutrirse de enfoques, perspectivas y fuentes. Asimismo se deben recuperar los saberes populares para favorecer el cruce de conocimientos, para poder visibilizar las otras territorialidades, las experiencias alternativas y los modelos diferentes al dominante. En esa dirección se intenta emprender el camino en el libro “Territorialidades en el campo argentino. Geografías, procesos y sujetos” (EdUNLPam, 2015).
El primer propósito es efectuar una contribución al conocimiento de las diversas territorialidades rurales de la Argentina contemporánea que configuran un mosaico de perfiles socio-productivos y problemáticas agrarias en el país. En este contexto, se proponen establecer las rupturas y las continuidades en las relaciones de poder/resistencia que dan como resultado diferenciaciones espaciales en la Argentina agraria. También se pretende reflexionar en torno a diversas problemáticas socioeconómicas y ambientales de la Argentina rural en base a estudios de caso a diferentes escalas. Asimismo, generar discusiones sobre la construcción del conocimiento geográfico como saber y su importancia para la interpretación de la realidad social.
Para iniciar este recorrido, que es el resultado de las investigaciones en los últimos trece años en la Cátedra de Geografía de Argentina, el trabajo compartido en docencia, investigación y extensión con colegas del Departamento de Geografía, estudiantes, compañeros y docentes de la Maestría en Estudios Sociales y Culturales de la Universidad Nacional de La Pampa y del Doctorado en Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nacional de Quilmes, se propuso abordar las principales trayectorias de la Geografía como Ciencia Social y los aportes en la construcción de categorías analíticas.
Ver y sistematizar.
En el desarrollo del trabajo, se han analizado diversas fuentes para garantizar la diversidad de miradas sobre el agro argentino y sus problemáticas. Asimismo, se ha procesado abundante información producida durante los viajes de estudio de la cátedra Geografía de Argentina que se realizan desde hace más de treinta años. De este modo, el libro permite sistematizar datos obtenidos a partir del trabajo de campo tales como: fotografías, entrevistas con informantes claves, visitas a establecimientos e instituciones y experiencias directas que hemos producido en los distintos recorridos.
El libro bucea en torno a dos ejes. Un primer eje, compuesto de tres capítulos, está dedicado a plantear las líneas de interpretación sobre los estudios territoriales y agrarios desde distintas perspectivas y trayectorias conceptuales. Se abordan, en esta primera parte, los rasgos estructurales de los modelos de acumulación y regulación vigentes en Argentina desde el último tercio del siglo XX que sientan las bases político-económicas y jurídicas de los modelos productivos dominantes en el agro. Finalmente se plantea a escala nacional, el proceso de expansión de la frontera agropecuaria y los impactos socio-espaciales en las territorialidades preexistentes.
En el segundo eje, organizado con cinco capítulos, se analizan cómo estos procesos, desarrollados en el primer eje, afectan y redefinen a los sujetos, espacios, territorios y regiones mediante estudios de caso. Luego de plantear cómo impacta el avance del capital sobre el campesinado de distintas regiones del país, profundizamos el estudio de las economías regionales y sus problemáticas, los procesos de modernización en el agro pampeano, los nuevos paquetes tecnológicos en contextos del avance del proceso de agriculturización, extractivismo y expansión de las actividades hidro-carburíferas-mineras, entre otras.
Finalmente se avanza en una problemática estructural que atraviesa todos los capítulos: la tenencia de la tierra en Argentina. En este marco, se analizan las posiciones de los agentes más vulnerables y los conflictos generados por el uso y apropiación desigual de estos recursos, en el contexto de avance del modelo productivo pampeano y de la revalorización de espacios ubicados en los márgenes. Cabe mencionar que estos espacios de borde y los sujetos que los construyen son foco de atención en todo el libro dado que existe escaso acceso a investigaciones que pongan a la luz, las dificultades y potencialidades de estos territorios y sujetos.
Cruce de escalas. 
Una de las particularidades que posee la forma en que está pensado y elaborado el texto consiste en la producción de diferentes materiales didácticos en los que se destaca el uso de imágenes satelitales, cartografía, fotografías, relatos de entrevistas, figuras síntesis, gráficos, cuadros, etc. que facilitan la lectura e interpretación de la información analizada. Toda la cartografía del trabajo fue realizada por Juan Pablo Bossa, estudiante avanzado de la Licenciatura en Geografía, quien ha colaborado en la cátedra en su carácter de becario. Cada capítulo posee un abordaje teórico-metodológico y puede leerse individualmente. Al final de las conclusiones parciales, además de la referencias bibliográficas citadas, se presentan guías de actividades que permiten profundizar las hipótesis y temáticas planteadas mediante la realización de ejercicios prácticos.
En el libro se ha decidido trabajar con la interescalaridad no solo espacial sino también temporal. El cruce de escalas permite establecer distancias en los procesos, alejarse y acercase para analizar las problemáticas en distintas perspectivas y sus implicancias a escalas locales, regionales y nacionales, de modo de facilitar el abordaje de las similitudes y diferenciaciones territoriales. El lector notará la permanente recurrencia al caso de la provincia de La Pampa. La cita obligada a la escala provincial, obedece por un lado, a las investigaciones que viene realizando la autora en el territorio provincial y, por otro lado, porque facilita el involucramiento de los estudiantes lectores ya que constituye un espacio conocido y vivido por la gran mayoría.
En fin, en este trabajo se abordan las diferenciaciones espaciales, concebidas como legados perpetuados que se desarrollan en el presente y que redefinen las territorialidades. Consideramos que la Geografía, como Ciencia Social, cuenta con herramientas teóricas y estrategias metodológicas que contribuyen a la explicación y a la reproducción/transformación de la dinámica de funcionamiento del capitalismo y los desarrollos desiguales geográficos generados. Se considera que las distintas lecturas territoriales y miradas críticas de los procesos socio-espaciales posibilitan construir conocimientos socialmente significativos acordes con las necesidades emergentes y los desafíos territoriales futuros.

*UNLPam/CONICET, Instituto y Departamento de Geografía
Fuente: Caldenia, 16 de abril de 2017, DIARIO LA ARENA
http://www.laarena.com.ar/caldenia-mas-capitalismo-1129497-5.html

martes, 4 de abril de 2017

Regalo millonario a exportadoras

Por Federico Kucher
La quita de retenciones del 2016 implicó una pérdida de recursos fiscales de 70.000 millones de pesos (equivalente a 5000 millones de dólares). Ese dinero fue transferido a diferentes actores del complejo agrario, minero e industrial. La cifra, que representa 1 punto del PIB, dejó de computarse como recaudación del sector público y potenció el desequilibrio del déficit fiscal el año pasado. El incremento de las exportaciones, pese a los argumentos del Gobierno acerca de que la devolución de ese arancel a las exportaciones iba a estimular las ventas al exterior de productos de la industria, la minería y el campo, fue 15.000 millones de pesos en 2016 (1000 millones de dólares). El complejo exportador aportó menos de un dólar por cada cinco que recibió del Estado. 
El Centro de Economía Política (CEPA) elaboró un estudio en el que se estimó la pérdida de recursos que generó para el sector público la decisión de quitar retenciones, una de las promesas de campaña que el macrismo cumplió sin titubear, a diferencia de lo que ocurrió con el Impuesto a las Ganancias y el millón de créditos hipotecarios. En el informe se detalla que el sector agropecuario pagó el año pasado 67.180 millones de pesos en retenciones, un monto concentrado en el rubro de la soja. Si no se hubieran anunciado cambios, el complejo debería haber pagado 115.195 millones de pesos, por lo que hubo una caída de ingresos de 48.015 millones. 
La rama manufacturera, en particular, los fabricantes de aceite de soja, abonaron por retenciones unos 4305 millones de pesos el año pasado, cuando con el esquema anterior hubieran pagado cerca de 16.083 millones, es decir una pérdida de recursos de 11.777 millones de pesos para el Estado. 
Las empresas mineras, en tanto, pagaron sólo 24 millones de pesos en derechos de exportación en 2016, cifra que podría haber ascendido a 9841 millones sin cambios. La decisión de quitar el ciento por ciento de las retenciones a las mineras provocó una pérdida de recaudación de 9817 millones de pesos. La cifra es desproporcionada porque la exportación de minerales el año pasado aumentó sólo por el equivalente a 360 millones de pesos. El Estado premió así a las empresas mineras con 27 dólares por cada dólar que generaron de exportación. 
Al sumar los resultados del sector agropecuario, industria y minería, el CEPA estimó que las firmas dedicadas al negocio de la exportación deberían haber pagado 141.118 millones de pesos en retenciones el año pasado, pero gracias al anuncio del macrismo de modificar las retenciones el monto descendió a 71.509 millones, lo cual implicó un retroceso de la recaudación de 69.609 millones de pesos. El 69 por ciento de los recursos que dejó de percibir el sector público se lo quedó el campo, mientras que el 17 por ciento fue para la industria y el 14 por ciento para la minería.
   La rentabilidad extraordinaria que obtuvieron los grupos exportadores no sólo no se tradujo en mayor producción y exportaciones sino que tampoco implicó un avance del empleo. Los datos del Ministerio de Trabajo registraron que los puestos en el sector industrial pasaron de 1.252.108 a 1.204.285 individuos entre diciembre de 2015 y el mismo mes de 2016, lo cual implica una reducción de 47.823 trabajadores formales. En la minería se pasó de 85.735 a 80.325 empleos, una baja de 5410 y en el campo se pasó de 316.546 a 322.081 personas, con suba de 5535 trabajadores, lo que no llega a compensar la caída de las otras dos actividades. 
La eliminación de las retenciones tampoco tuvo un impacto significativo en materia de inversiones y los recursos embolsados por el complejo exportador fueron a alimentar en parte la fuga de capitales del mercado interno el año pasado, la cual alcanzó niveles record de la última década. La modificación de los derechos de exportación implicó una mayor regresividad de la recaudación, al incrementarse el peso del IVA. 
FUENTE: PAGINA 12, 1 de abril de 2017.

viernes, 24 de marzo de 2017

Dictadura militar en La Pampa. Nunca más

Acerca de la “depuración ideológica” en el oeste pampeano  

Por María Eugenia Comerci*

En plena dictadura cívico militar, en el año 1977 se implementó, en nuestra provincia, el “Operativo Claridad” que tenía como objetivo la «depuración ideológica» en los establecimientos educativos pampeanos y la censura en los ámbitos cultural y artístico.
 En este marco se detuvo a una maestra que desempeñaba actividades en la escuelita de Paso de los Algarrobos ante la acusación de la directora del establecimiento por  tener «actitudes y movimientos que creía anormales» y de pertenecer al  Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Tras la violenta detención de María Zulema Arizo, que entonces se encontraba embarazada, fue torturada en la Brigada de Investigaciones de Santa Rosa, que funcionaba como Centro Clandestino de Detención (Valencia 2010, inédito).



Paraje Paso de los Algarrobos donde se ubicaba la escuela y secuestraron a la docente


La directora, Lidia Fiorucci, abandonó su cargo y partió como misionera a Bolivia. De regreso a la Argentina y ya instalada en Santa Rosa, fue interrogada acerca de su trabajo en la Escuela de El Paso, a lo que respondió que “no tenía memoria” de aquellos años.
Tras la detención de la maestra, la escuela fue cerrada argumentando problemas edilicios, ya que en su construcción se había utilizado tierra de la zona y el salitre había comenzado a brotar de los ladrillos. Los pocos alumnos que quedaban en ella fueron trasladados a Árbol Solo y Algarrobo del Águila. Posteriormente sirvió como parador durante la navegación que realizó en 1979 un equipo de la Dirección Provincial de Agua.  Un tiempo después fue demolida por orden del coronel Rueda, entonces ministro de Educación de la Provincia Hoy se encuentran escombros dispersos de lo que fue ese lugar (Valencia, 2010, inédito).

Cimientos de la escuela destruida durante la última dictadura militar (1979) en el oeste Pampeano, Paraje Paso de los Algarrobos



Homenaje de la cámara de diputados instalado en el sitio en el que existía la escuela

Actualmente los puesteros de la zona de Paso de los Algarrobos tienen presente el episodio en el que secuestraron a la maestra, si bien no quieren hablar demasiado de lo que ocurrió. Con menos nostalgia y temor recuerdan sus días en la escuela, muchos debieron abandonar sus estudios ya que les fue imposible asistir a los establecimientos ubicados en Árbol Solo y Algarrobo del Águila por las grandes distancias que los alejaban de sus hogares.

La maestra secuestrada, Zulema Arizo declaró en el año 2010 en el Juicio a la Subzona 14, los  torturadores y entregadores fueron juzgados y se encuentran cumpliendo la sentencia.


Fuente: Valencia, L. (2008) La escuela de Paso de los Algarrobos, inédito. 

*Extracto del Cuadernillo Ingresantes en Geografía, UNLPam, 2015.



jueves, 1 de diciembre de 2016

La industria local en su peor momento


La actividad industrial cayó 8 por ciento en octubre respecto de igual mes del año pasado, anotando la mayor caída de 2016. En los primeros 10 meses del año, anotó un retroceso de 4,9 por ciento. Así lo informó ayer el Indec, en un documento que confirma que la recesión se sigue profundizando en el segundo semestre. Los industriales fueron uno de los sectores empresarios que en los últimos meses realizaron las mayores críticas al Gobierno porque no se reactiva el consumo y, por tanto, la venta. El sector textil fue el rubro manufacturero con mayor retroceso en octubre, lo que se debe a la depresión del mercado interno y el programa de apertura de las importaciones.
Los 12 bloques que componen la actividad industrial tuvieron contracciones en octubre. Las ramas que producen para abastecer la demanda interna fueron las que marcaron peor performance. 
La rama textil cayó 26,7 por ciento interanual, con un retroceso de 28,1 por ciento en hilados de algodón y de 26,3 por ciento en tejido. Este sector que produce para el mercado local no sólo debe lidiar con la baja de ventas sino enfrentar la competencia de productos del exterior.  
El rubro de alimentos, por caso, anotó una baja del 3,5 por ciento, al destacarse los retrocesos del 13,8 por ciento en lácteos, del 2,1 por ciento en carnes rojas y del 1,6 en molienda de cereales y oleaginosas. A su vez, papel y cartón tuvo merma del 1,0 por ciento y edición e impresión bajó 9,6.
La refinación de hidrocarburos tuvo una reducción del 1,7 por ciento. El sector  no sólo se encuentra en una fase recesiva sino que empezaron las disputas de intereses entre empresarios y Gobierno. El presidente de Techint, Paolo Rocca, sostuvo ayer que el desarrollo de la formación de recursos no convencionales Vaca Muerta sólo puede generarse con precios de explotación subsidiados. “Creo que habría que fijar un precio de referencia para el gas en torno a los 7 dólares el millón de BTU. Cinco años es el mínimo para apuntar a una economía de escala”, dijo Rocca. El ministro de Energía, Juan José Aranguren, le respondió que el pedido no era pertinente.
El bloque de minerales no metálicos marcó un descenso del 11,8 por ciento, producto a la merma del 6,6 por ciento en vidrio, del 13,9 en cemento y del 11,9 en otros materiales para la construcción. La edificación atraviesa una caída que no se veía desde 2002, con el estallido de la convertibilidad. La rama de metales básicos también marcó una fuerte contracción, al disminuir 16,2 por ciento. En el detalle, se destacó la reducción del 19,7 por ciento en productos de acero crudo.
El sector automotor es otra actividad que no repunta y marcó en octubre un descenso de 19,1 por ciento respecto del mismo mes del año pasado. La dificultad para exportar a Brasil explica gran parte del deterioro de la rama. En lo que refiere a la industria metalmecánica, en tanto, se anotó una baja de 5,7 por ciento.
El bloque de productos químicos cayó 0,7 por ciento, aunque tuvo importantes bajas en algunos de sus rubros, en donde se destacó la merma de 11,3 por ciento en gases industriales, de 6,2 por ciento en jabones, de 18,6 en fibras sintéticas y artificiales y de 4,8 en productos farmacéuticos. Además, la rama de caucho y plástico registró una baja de 13,4 por ciento, al disminuir 16,3 por ciento las manufacturas de plástico. Los recortes de personal en la industria manufacturera empezaron a multiplicarse en los últimos meses, a lo que se sumó la reducción de jornadas laborales, recortes de horas extra, suspensiones y adelantamiento de vacaciones.

Fuente: Página 12, 1 de diciembre de 2016.

lunes, 14 de noviembre de 2016

El capital acecha los campos a través de la caza deportiva

Por MARÍA EUGENIA COMERCI *
– LA ACTIVIDAD CINEGÉTICA, LA CACERÍA COMO DEPORTE, MODIFICA EN EL CALDENAL Y EL MONTE PAMPEANO EL PAISAJE EXISTENCIAL. LA REGIÓN NO ESCAPA A LA MAYOR VALORIZACIÓN POR EL AVANCE DEL CAPITAL.

La práctica de la caza de fauna tiene una larga trayectoria en el Territorio de la Pampa Central y luego, provincia de La Pampa. Sin embargo se desarrolló de manera deportiva desde la creación de la estancia de Pedro Luro con la incorporación de ciervos colorados y jabalíes, que luego se dispersaron y poblaron distintos sectores del bosque.
Los productores del espinal y monte occidental, han desarrollado la práctica de la caza como una tradición arraigada, combinando esta actividad, con o sin fines de lucro, con la ganadería. En los últimos años, especialmente luego de la devaluación de la moneda nacional de 2002, han surgido nuevos emprendimientos de cotos y campos de caza en la provincia con otros perfiles productivos. 
La penetración del capital en los espacios rurales de Argentina ha facilitado el ingreso de inversiones nacionales y extranjeras vinculadas con la actividad cinegética. En este contexto, espacios, regiones y lugares con una organización preexistente familiar como las desarrolladas en el caldenal y el monte de la provincia de La Pampa, se han valorizado por el avance del capital y están apareciendo nuevas dinámicas espaciales. Estos procesos están redefiniendo las tramas sociales que devienen en nuevas redes asociadas con los circuitos que impone la actividad cinegética.
Tierra y propiedad.
De acuerdo con datos del registro de la Ley de Tierras (Ley 26.737 de Protección del Dominio Nacional de Tierras Rurales aprobada en el año 2012 y modificada en año 2016), en La Pampa los extranjeros eran propietarios, en el año 2013, de 369.052 hectáreas, lo que representaba el 2,58% del total. Los departamentos que presentaban mayor porcentaje de extranjerización eran los localizados en la franja del caldenal, liderando la concentración Loventué y Utracán. En algunos ejidos del centro-oeste provincial, el porcentaje de extranjerización supera ampliamente el 15%: en Loventué varía entre 30 y 60%, en La Reforma entre 15 y 30; en Victorica, Carro Quemado y Algarrobo del Aguila es del 10 a 15 %. En estos espacios, además de la ganadería vacuna, se ha expandido la actividad cinegética de los cotos de caza. De este modo, los ejidos municipales con mayor extranjerización de tierras rurales presentan correlación con la localización de los cotos habilitados y dan cuenta de una nueva valorización territorial.
Perfiles cinegéticos.
En los últimos años, productores familiares con explotaciones agropecuarias ubicadas en el espinal han incorporado como un complemento a sus ingresos, la actividad de la caza deportiva. En estos establecimientos, los cazadores pagan por el derecho de cazar o por los servicios y trofeos obtenidos durante la experiencia cinegética. Constituyen mayoritariamente cotos familiares que poseen establecimientos con cercado perimetral común (alambrados menores a 1,20 metros de altura) lo que posibilita la circulación de la fauna silvestre entre las explotaciones. La gran mayoría utiliza trabajo familiar y eventualmente contrata a trabajadores para realizar tareas específicas. Durante la temporada de caza mayor emplean a trabajadores estacionales de la zona (guías de caza, cocineras y empleadas para el servicio doméstico). Son explotaciones medianas-pequeñas, a menudo inferiores a lo establecido por la unidad económica y realizan la actividad cinegética (caza mayor y menor) para complementar los ingresos de la ganadería (cría mayoritariamente).
Desde el punto de vista de la reproducción de las especies, es frecuente que los propietarios preserven el estado de la fauna silvestre y el cumplimiento de la legislación, considerada imprescindible para poder sostener la actividad de la caza deportiva a través del tiempo. Además de los “cuadros limpios” (sin caldenes ni monte bajo de otro tipo) y sembrados que forman parte de la estrategia del coto para que se acerquen los animales, poseen, en distintos sectores del campo, apostaderos fijos y móviles, bebederos, que son usados por el ganado y la fauna silvestre. Algunos además cuentan con instalaciones para que se alojen los cazadores. Estas, muchas veces, consisten en la remodelación de las casas de campo que son readaptadas en distintas habitaciones con baños privados. Por lo general, la cocina, comedor y galería son espacios comunes que complementan la oferta turística.
Redes.
En este tipo de establecimientos supone además, la generación de redes que tienen un alcance local-regional y eventualmente se articulan con redes internacionales cuando, a través de mediadores, ingresan turistas extranjeros. Esta forma de practicar la actividad coexiste con la desarrollada por empresarios propietarios de cotos cerrados, muchos de ellos con “jaula” (criaderos), alta inversión de capital e instalados en los últimos quince años en la provincia de La Pampa. Paralelamente existe un perfil de propietarios de cotos sin fines de lucro y sin acceso al público, concentrado en capitales foráneos que se dedican a practicar la caza deportiva entre “amigos”. Este tipo de cotos puede encontrarse en campos “marginales” del oeste pampeano en los que los titulares registrales (nacionales y extranjeros) accedieron a la compra de la tierra y en función de las pasturas y presencia de agua estacional (bañados del Atuel/Salado), cada año habilitan o no los establecimientos. Son abiertos, sin alambres, de acceso restringido para el público en general, sin fines de lucro y en los que se caza principalmente chancho jabalí.
Hunting ranch.
A diferencia de los cotos abiertos (con alambre perimetral menor a 1,20 m.), generalmente administrados por productores familiares capitalizados o bien por extranjeros que los utilizan como forma de recreación eventual, los auto-llamados hunting ranch, se dedican exclusivamente a la actividad cinegética (caza mayor y menor). Son empresarios que poseen los títulos de propiedad privada de los campos concentrados en la ecorregión del bosque de caldén y practican la caza deportiva y eventualmente, comercial. Algunos, además, arriendan campos (en las provincias de La Pampa, Buenos Aires, Santiago del Estero, entre otros) para completar el circuito con la caza acuática o con especies autóctonas de otros lugares.
Se especializan en el rubro y son empresarios provinciales, nacionales o extranjeros que manejan diferentes idiomas. Contratan empleados permanentes y estacionales que varían de acuerdo a los ciclos de caza y las temporadas. A menudo administran varios cotos a la vez y presentan capacitación en carreras liberales asociadas con administración de empresas, economía y finanzas, etc. En estos cotos también se organizan safaris nacionales y cuentan con hotelería de cinco estrellas.
Los campos presentan cercado perimetral y criaderos de ganado silvestre para garantizar los trofeos de calidad, diversidad y cantidad de ganado. Poseen un cercado del predio superior al 1.20 m., con o sin infraestructura para el desarrollo de sistemas de cría intensiva, manejo genético, importación, cría y manejo de animales exóticos (búfalos, antílopes, ciervos axis, gamo, carneros Texas Dall o muflones híbridos, entre otros).
Sujeto empresarial.
La expansión de este tipo de establecimientos generada en los últimos años supone la gestación de un nuevo sujeto empresarial en el agro y una nueva territorialidad rural que se expresa en la existencia de alambres perimetrales altos para evitar que los animales salgan del predio, galpones de manejo, jaulas, corrales, mangas, bebederos, apostaderos e incluso, fauna silvestre nativa y exótica, instalaciones de hospedaje con todos los servicios para los turistas: lavandería, baño privado, TV satelital, wifi, calefacción, teléfono, cocina gourmet y desayuno americano, entre otros. La territorialidad gestada no es solo material, pues incluye la generación de redes, elementos simbólicos e inmaterialidades que articulan estos espacios con otros de “cacería” en el mundo. Estos cotos participan de ferias internacionales del Safari Club en EEUU y Europa y poseen representantes en distintos países del mundo -España, Estados Unidos, México, Noruega, Polonia, Alemania- que facilitan los contactos para la concreción de la experiencia de caza en los cotos pampeanos. En estos eventos se ofrece el “paquete”, es decir el circuito de caza, pasaje en avión, recorrido, estadía en el campo. 
Además de estos perfiles se ha expandido en el caldenal el empresario que desarrolla el turismo de estancia. Son, generalmente, productores medianos que poseen cabezas de ganado y en un sector del campo ofrecen la experiencia de la caza deportiva, a menudo tercerizada. En estos establecimientos se ofrece la estadía, recorridos, caminatas, cabalgatas, centros culturales.
De este modo, existen distintos perfiles productivos asociados con la actividad de la caza deportiva y comercial. Algunos tienen origen agropecuario y carácter familiar; otros provienen del ámbito urbano y poseen lógicas meramente empresariales. En ambos se destaca el avance de la profesionalización y especialización en el rubro con una profundización del carácter empresarial de los sujetos y las lógicas globales en torno a los circuitos de caza.
*Geógrafa, investigadora del CONICET/UNLPam
Fuente: Caldenia, 13 de noviembre de 2016

jueves, 27 de octubre de 2016

La industria, cada vez peor

 CONTRACCION DEL 8 POR CIENTO EN SEPTIEMBRE, UNA DE LAS MAYORES DEL AÑO

La consultora liberal FIEL advirtió que la actividad fabril no encuentra piso en su caída. También hubo una baja contra agosto, del 2,6 por ciento. Autos, línea blanca y bienes de capital, los más afectados.


La actividad industrial cayó en septiembre 8 por ciento en relación al mismo mes de 2015, lo que supone una de las peores marcas del año, según los datos de la consultora liberal FIEL. Además, redujo su nivel frente a agosto un 2,6 por ciento sin tener en cuenta factores estacionales. El peor desempeño fue para los bienes de consumo durable, como línea blanca y autos, seguido por bienes de capital, que sirven de termómetro de la inversión, y los bienes de uso intermedio. Los sectores que más cayeron fueron automotor y siderurgia. Al contrario del discurso oficialista, la baja de la industria no encontró todavía su piso, a raíz de la tracción negativa del consumo por la baja de salarios, la crisis de Brasil y el aumento de importaciones.
Ante la fuerza de los hechos, el Gobierno dejó a un lado el planteo acerca de los supuestos brotes verdes. Según FIEL, una consultora ideológicamente cercana al macrismo, el tercer trimestre cerró con una caída del 6,9 por ciento en relación al año pasado, unas décimas mejor que la merma del 7,3 por ciento del segundo trimestre. La baja del 8 por ciento en septiembre estuvo en el escalón más bajo del año junto a la caída del 9,2 por ciento de junio y del 8,6 por ciento de julio.
Los bienes más castigados fueron los de consumo durable, con una caída del nivel de actividad del 11,2 por ciento interanual en septiembre. Se trata de los sectores de línea blanca, equipamiento para el hogar, autos y motos, entre otros. Ese desempeño tiene que ver por un lado con el impacto en el consumo de la caída de los salarios reales, que deterioraron poder de compra. Pero además se trata de rubros en donde se verificó un incremento de la participación de los artículos importados en detrimento de la producción nacional.
La producción de bienes de capital bajó el mes pasado un 12,9 por ciento frente al mismo período del año pasado, lo que refleja que el desplome de la inversión todavía no cesó. En este punto pesa no sólo la baja expectativa de venta del empresariado, que posterga las decisiones de compra de equipamiento para la producción, sino las altas tasas de interés que vuelven menos atractiva esa posibilidad ante la colocación financiera. La producción de bienes intermedios cayó 8,8 por ciento.
La producción de bienes de consumo no durable, más indispensables para el día a día, cayó un 4,1 por ciento interanual. Una parte importante de ese segmento se encuadra en el consumo masivo, que según el último informe de la consultora privada CCR cayó el mes pasado un 7,3 por ciento. En los supermercados y los comercios de cercanía la merma fue la mayor del año, del 8,1 por ciento.
En el desagregado por sectores, la siderurgia cayó en septiembre 19,6 por ciento interanual y el mes anterior había bajado un 27,4 por ciento. El sector automotor también registró una baja del 19,6 por ciento, mientras que la fabricación de cigarrillos cayó un 13,1 por ciento. En tanto, químicos y plásticos bajaron 9,2 por ciento; insumos para la construcción lo hicieron en un 8,3 por ciento y la metalmecánica, un 7,3 por ciento. En el rubro de alimentos y bebidas la caída fue del 2,8 por ciento; en textiles, del 0,9 y en pasta y papel, del 1,6 por ciento.
Otro de los factores que explican el derrape industrial es la situación de Brasil. En agosto, la actividad económica en el país vecino cayó 0,9 por ciento en la comparación mensual, el peor resultado de los últimos quince meses. En el año acumula una merma del 5 por ciento sobre una base de comparación baja, ya que en 2015 la economía mostró una retracción del 3,8 por ciento, la mayor caída de los últimos 25 años. En este punto también el Gobierno argentino quedó en offside, con su pronóstico de que Brasil había entrado en fase de recuperación.
Fuente: Página 12, 27 de octubre de 2016.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Un espacio de explotación económica

Por Carlos Heller


La superficialidad con la que el presidente Mauricio Macri y su gabinete abordaron el tema Malvinas, con anuncios sobre la discusión de la soberanía y sus desmentidas posteriores, es una consecuencia de su matriz neoliberal: allí la soberanía es un tema menor, no prioritario, casi una molestia ante temas más relevantes como la “inserción en el mundo” y los estímulos a los grandes jugadores económicos locales y mundiales para que elijan a nuestro país como territorio para sus inversiones.
Ya en 1997 el actual Presidente lo decía sin eufemismos: “La verdad es que los temas de las soberanías con un país tan grande como el que tenemos nunca los entiendo mucho. Nosotros no tenemos un problema como los israelíes que tienen problemas de espacio... creo que las Islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina”.
Gobernar es asegurarle a “los mercados”, es decir a los grandes jugadores económicos locales y mundiales, libertad de movimientos en un mundo sin límites geográficos. Siguiendo este punto de vista, ya lo hemos dicho, Macri propone un Estado que se comporta como un canchero: como el que prepara la cancha –crea todas las condiciones– para que los actores privados jueguen su juego de maximización de beneficios.
Desde esta perspectiva, la dirigencia neoliberal en el mundo –el macrismo entre ellas– tiende a expresar más los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales –a las que hay que seducir respondiendo exactamente a sus demandas– que a los intereses nacionales. Por eso, Macri no entiende los temas de soberanía, los trata con liviandad, se confunde de tal modo que nos produce vergüenza como argentinos. Porque la soberanía de las Islas es un tema que está obligado a abordar como Presidente, por el fuerte peso en la sensibilidad y la cultura de los argentinos, pero que no forma parte de su estrategia de gobierno. La soberanía de Malvinas no sólo no es parte de su rol de “canchero” sino que de algún modo lo interfiere. Su agenda es la que acordaron su canciller, Susana Malcorra, y el vicecanciller británico, Sir Alan Duncan: entre otras cosas, la revisión de la legislación argentina que limita la explotación económica británica en la plataforma continental argentina del Atlántico sur. Nada más y nada menos que la remoción de las disposiciones jurídicas o legislativas que defienden el interés nacional en la zona en litigio, para que los grandes jugadores económicos puedan jugar sus partidos libremente.
Sir Duncan fue concluyente: el diálogo no incluye la cuestión de la soberanía porque el Reino Unido continúa con su fuerte apoyo al derecho de los isleños a su autodeterminación y no habrá cambios en ese aspecto a no ser que los isleños así lo deseen. Entonces, ¿cuál es el núcleo de la agenda del diálogo? La revisión de las medidas que restringen la industria del gas, el petróleo, la pesca y el embarque en el área de las Islas.
De este modo, queda en evidencia el contenido que el macrismo le atribuye a la palabra diálogo: es el intercambio entre dos partes en torno al interés de una sola de ellas. Nada de soberanía. Y sí discusión sobre los temas que les interesan al Reino Unido y a los grandes jugadores económicos mundiales. En este contexto, por supuesto, la ampliación de los vuelos a las Islas no parece un tema trascendente.
El macrismo aplica la misma palabra, con el mismo contenido, a los trabajadores argentinos: los llama a dialogar con la agenda de una sola de las partes –la de los empresarios –la que conduce a la reducción de sus salarios reales. El diálogo así planteado, sobre la agenda y el interés de una sola de las partes, es la negación del diálogo o su imposibilidad. Es rendición incondicional: pura aceptación.
En ambos casos, el macrismo es el canchero que convoca a escenografías de diálogo para que en su interior sólo se imponga la agenda y el interés de un único y recurrente actor: los “inversores” nacionales e internacionales, el gran sujeto al que hay que seducir para que elija nuestro territorio en competencia con todos los restantes territorios del planeta.
En ese mundo global, donde los inversores deben ser seducidos con beneficios crecientes, no existen las historias nacionales ni las memorias sensibles de los pueblos. No hay soldados caídos ni familias que perdieron a sus hijos adolescentes. Tras ese manto de neblina no hay un pedazo desgajado de la Nación argentina. Apenas hay un espacio de explotación económica que hay que liberar a las fuerzas del mercado.
Por eso, Malvinas no es sólo una causa histórica. En nuestras Islas no sólo brilla la memoria de miles de jóvenes lanzados a una guerra absurda. Ni la persistencia injusta de una fuerza colonial. En ellas o a través de ellas explota como una fiebre incontrolable el síntoma del neoliberalismo macrista: su absoluta incapacidad de expresar los intereses nacionales. Y cuando, por cálculo político, por conveniencia, por sugerencia de asesores de imagen, deciden hacerlo, lo hacen muy mal, se les nota su superficialidad y su incapacidad, producen vergüenza.
Por eso, Malvinas es una causa del presente. Porque lo será hasta que se resuelva a favor de la Argentina la discusión sobre su soberanía. Porque así lo establece la Constitución Argentina al declarar el carácter imprescriptible del reclamo sobre ellas. Porque existen las culturas nacionales y, en la nuestra, Malvinas es un lugar de resistencia y de identidad.
Desde el Parlamento nacional haremos valer los intereses nacionales en la discusión por Malvinas ante un gobierno que no sabe, no puede y no quiere expresarlos.

Fuente: Página/12 - 27 de septiembre de 2016

lunes, 26 de septiembre de 2016

Diez reglas de la globalización






 Por Mario Rapoport *

Estos son los diez principios económicos, sociales y políticos que rigen hoy al mundo. La economía está manejada por una suerte de nuevo capitalismo que navega de crisis en crisis, imponiendo una estabilidad ficticia sólo para garantizar la libertad de los movimientos de capital, demoliendo todas las instituciones de las economías de bienestar. También se oponen a la existencia de un gobierno mundial democrático porque su poder y fortuna se basan en las desigualdades del actual. Su único motor es la acumulación en sí misma. Puede decirse que a su modo son populistas con todos aquellos que se benefician con sus políticas, lo que deberíamos llamar populismo del capital.
1 Si aplicamos la matemática de los conjuntos podemos dibujar el mundo dividido en uno principal de ciudadanos ricos y poderosos y muchos otros secundarios de ciudadanos que van de la estrechez económica a la pobreza. En ese primer conjunto se aferran a sus bordes como garrapatas partes pequeñas de los otros conjuntos del mundo desfavorecido ocupando superficies pobladas por grupos minoritarios con riqueza y poder. También una parte de ese primer conjunto se une a los otros compartiendo pobreza y desigualdades.
2 Siempre existió en el pasado este tipo de relaciones, pero antes había una diferenciación más neta entre las elites de poder de uno y otro conjunto. Hoy confluyen en un mismo espacio de ideas y políticas intercambiables aunque sus recursos no sean iguales en lo tecnológico o lo militar. La música que silban es la misma y las maneras en que se mueven entre esfera y esfera no supone la existencia de ningún pasaporte. Que el peso concentrado de esas riquezas no haya todavía producido movimientos sociales tectónicos es un problema que ni la teoría matemática ni la social pudieron resolver. Exige arrojar como lastre para mantener ese mundo en equilibrio a millones de pobres, lo que ocurría más rápidamente en el siglo pasado con las guerras mundiales.
3 La globalización de los mercados no es sino una “anarquía generalizada”, con características claramente negativas en relación a los cada vez más limitados derechos soberanos. El lugar estratégico lo ocupan las multinacionales, principales actores de la globalización, cuyas características son la fragmentación mundial de los procesos de producción, la supremacía de las finanzas, la deslocalización de los servicios y la constante relocalización de sus actividades productivas. La competencia no se da entre una multitud de oferentes y demandantes, como sostenía la teoría neoclásica, sino que esta monopolizada y regulada por las grandes empresas, tanto por sus precios como por sus capacidades de innovación o especulación. En este sentido no se diferencia demasiado del monopolio de los mercados por el fenecido régimen soviético, de allí la rápida adaptación de los países que estaban sujetos a él a esta suerte de capitalismo.
4 No existe más el juego de la oferta y la demanda donde el consumidor se beneficiaba por la posibilidad de elegir entre los distintos productores los bienes que necesitaba. El único mercado que debe ser libre es el de los capitales, que se mueven de un lugar a otro en función de sus vectores de rentabilidad. Las políticas de oferta rigen las reglas de la globalización y crean un conjunto de normas para el conjunto de la sociedad que obliga a los ciudadanos a actuar conforme a ellas. Son menos sangrientas u opresivas que las de los campos de concentración o Gulags pero más insidiosas y se asemejan a los viejos túneles de la Primera Guerra Mundial donde los soldados no podían salir del sendero que le marcaban sus bunkers a riesgo de ser alcanzados por las balas enemigas. Hoy ese sendero a falta de balas está amenazado por crisis y desequilibrios permanentes.
5 Ese conjunto de reglas o leyes definen no solo logros del proceso de acumulación sino también otra sociedad en el cual la superestructura jurídica global es un elemento clave. Los movimientos de capital no actúan dentro de las fronteras de los Estados ni tienen en cuenta las preferencias o necesidades de los habitantes de uno u otro, ni menos aun los poderes negociadores de los sindicatos u organizaciones sociales. Nada en resumen que pueda afectar los intereses de las grandes empresas. Los países tomados individualmente ya no son más un reservorio de mano de obra a la que los dueños del capital están obligados a recurrir por estar radicados allí. No existe la necesidad de mantener a esos trabajadores potenciales en buenas condiciones económicas, se los puede conseguir en otros lados. También se retrae cualquier compromiso anterior con el Estado de Bienestar, la inversión y el consumo interno. Los bienes públicos, “elementos insustituibles de los privados”, como decía Julio Olivera, dejan de existir y el Estado, según Aldo Ferrer, cumple sus funciones reguladoras al revés destruyendo el empleo y el mercado interno. Por el contrario, se favorece la competencia sin límites y el egoísmo, las divisiones sociales y las desigualdades de ingresos, la completa dependencia de los mercados exteriores. Al mismo tiempo se subestima la política y la democracia representativa deja de tener sentido.
6 Para hacer más complejo el panorama del mundo, éste sigue dividido jurídicamente en Estados que teóricamente (en su mayoría) se rigen por un sistema democrático donde cada uno elige con su voto un gobierno. Antes se necesitaba recurrir a amenazas, intervenciones o guerras para influir desde afuera en los distintos países o lugares que podían dañar sus intereses. Ahora les basta en gran medida con el dominio de los medios de información que utilizan los que manejan el llamado poder mundial tanto en los Estados ricos como en los más pobres. Estos últimos son soberanos sólo de nombre. En este sentido son clave las elites locales. La mayoría de los que los dirigen forman parte de esas elites y están vinculados a compañías o entidades transnacionales directa o indirectamente. La justicia no es más local sino global y asociada a ese dominio.
7 No hay que confundir esta globalización con el libre comercio que resulta perjudicado, no beneficiado, por sus características y extensión, y salvo para los grandes países y sobre todo Estados Unidos por más que se concreten diversos tratados multilaterales como los del Pacífico y los del Atlántico. Predomina el intercambio con precios de transferencia entre las empresas multinacionales y continua el proteccionismo de las grandes potencias en sus sectores más débiles como el agrario. Incluso, puede afectar los sistemas de salud y alimentación de aquellos países que los firman. Por eso la oposición de muchos europeos a un Tratado de libre comercio con Estados Unidos. Además de trastocar las tradiciones o costumbres locales implicaría la utilización de productos transgénicos en los alimentos en una Europa donde están prohibidos. Por otra parte, con esta globalización el poder anteriormente contenido dentro de las fronteras del Estado-Nación se ha evaporado yendo hacia el espacio de los flujos de capital, donde la política es permanentemente condicionada y vaciada de todo contenido democrático, no ha través de golpes de Estado sino de la permanente corrupción que genera el sistema. Todas estas cuestiones exacerban el problema de las identidades nacionales y regionales y los nacionalismos neofascistas. Frente a ese poder omnipotente y la ausencia de una democracia real se levantan procesos de división de países y regiones con el surgimiento de movimientos separatistas entre los Estados-Naciones y en el seno de ellos, como el Brexit. Las guerras y conflictos regionales y nacionales han recrudecido así como los atentados terroristas.
8 Desde el punto de vista de la subjetividad ya no interesa la figura del trabajador como fuerza de trabajo o como consumidor. El neoliberalismo trae consigo una dimensión ideológica empresarial pero no puramente mercantil. Si se parte de la ideología del egoísmo y el superhombre de Ayn Ran, no se puede discutir desde la óptica de la solidaridad con los pobres y el Estado juega, en ese sentido, un rol de total indiferencia o favorece directamente a los que más ganan. El destino personal de cada uno depende de sí mismo. Más aún, la relación de los ciudadanos con su vida es análoga a la relación de cada empresario con su propia empresa. Existe una forma distinta de ciudadanía en la que el individuo está afuera de toda norma jurídica de derechos o deberes, salvo el penal, como el ideal de Von Hayek. De allí el rol creciente en los mecanismos de poder de la justicia castigando por doquier a quienes se oponen al sistema. En una “democracia” no delegable y no representativa, si es que tal cosa puede existir, cada uno es responsable de su propia suerte y el ciudadano es en sí mismo una empresa no una fuerza de trabajo en el sentido que le daban los economistas clásicos; su aptitud y/o competencia es un tipo particular de capital humano y su salario es un ingreso que incluye su rentabilidad como capital. Bajo la teoría clásica eran una fuerza de trabajo equiparable a una mercancía y aun siendo explotados podían discutir sus condiciones de trabajo e ingresos. A Henry Ford le interesaba vender sus autos a su asalariados, su acumulación dependía en parte del consumo de éstos. Ahora se considera al trabajador un empresario sin protección alguna (los verdaderos empresarios si la tienen). Su trabajo se valoriza o desvaloriza a lo largo de su vida y deviene un flujo de capital que va a subsistir sólo en aquellos que todavía están en sistema financiado por los bancos. De allí el rol creciente de la tarjetas de crédito y otros instrumentos financieros. Pan de hoy hambre para mañana.
9 Los políticos, distanciados de los que los votaron, están sujetos a la corrupción de las empresas en los negocios del Estado y son cada vez más reemplazados por empresarios que utilizan el Estado para favorecer sin intermediarios su propios intereses de rentabilidad y competencia, manipulando más fácilmente desde ese poder a las poblaciones en función de sus necesidades. Es un tipo de corrupción “interna” en el cual el Estado se transforma en parte de sus propias empresas. Usan los renovados medios de información a su guisa y paladar y dominan el mundo al estilo del Orwell de 1984. No tienen las formas de un Hitler o un Stalin, pero consiguen sus propósitos dominando la mente de la gente. Goebbels los envidiaría. La información y desinformación es su principal arma y el aparato de Justicia el medio del que disponen para terminar con sus adversarios.
10 Por último, es un capitalismo cada vez más de rapiña, basado no en el consumo productivo sino en la intoxicación de la gente desesperada a través del juego financiero y del narcotráfico, y en la mayor fragilidad y fugacidad de los mismos productos (como en la construcción). Distraen a la gente con grandes espectáculos, llámese fútbol u otros, con lo que se parecen a los emperadores romanos. Tiene en sus manos el dinero mundial. ¿Es un mundo sostenible? Sólo por algún tiempo. El hombre ha sabido escapar de los Goulags y hasta resistir los campos concentración. Esta nueva sociedad no durará más que el tiempo que se tomen los ciudadanos para derrotar una cultura que los ha separado entre ellos para mejor dominarlos. Como dijo Karl Polanyi las sociedades no se suicidan. Son volcanes que parecen apagados, pero la efervescencia corre por dentro hasta que su lava resurge un día con toda la potencia acumulada por las heridas causadas en el torrente sanguíneo del tejido social
* Profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires. 
Fuente: Página 12, 25 de septiembre de 2016.