Blog de la Cátedra Geografía de Argentina. Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de La Pampa
viernes, 30 de agosto de 2013
miércoles, 28 de agosto de 2013
Expropiación de YPF Fracking: una tecnología en el centro de la controversia
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Según estimaciones de organismos internacionales, las reservas no probadas de hidrocarburos no convencionales [es decir, aprisionados a gran profundidad en la roca madre] podrían multiplicar entre 11 y 67 veces las reservas probadas actuales de gas y petróleo convencionales de la Argentina. No es necesario aclarar que estas cifras inspiran atractivas expectativas económicas.
Pero la necesidad de explotar ese tesoro oculto con una tecnología, conocida como fracking o hidrofractura, que sólo se generalizó en los últimos años, viene suscitando también encendidas controversias. Se dice, por ejemplo, que puede contaminar aguas subterráneas, provocar microsismos y hasta aumentar la incidencia de tumores o enfermedades neurológicas.
"Siempre que se toca el ambiente, hay una respuesta -dice el doctor Jorge Codignotto, geólogo y presidente de la Academia de Ciencias del Ambiente-. Suelo dar este ejemplo: cuando uno está sentado a la orilla del mar y viene una ola, empieza a hundirse en la arena, y lo único que hizo fue desviar el flujo del agua. De allí en más, imagínese... Pero no siempre podemos abstenernos de alterar la naturaleza: el petróleo no sólo se utiliza para producir energía, también interviene en un sinnúmero de otros productos, como los plásticos, las prótesis de titanio, los detergentes, el asfalto, los lentes orgánicos... Lo importante es tener información válida." De acuerdo con las teorías vigentes, el petróleo y el gas se formaron a partir de capas de microorganismos que se fueron acumulando en el lecho de estuarios, mares y lagos. Allí, en ausencia de oxígeno y sometidos a gran presión y temperatura, se cocinaron en una suerte de gran "horno geológico", explica en un documento el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG). El estrato en el que se produjeron se conoce como "roca generadora" o "roca madre". Tiene diminutos poros no conectados entre sí y se encuentra a grandes profundidades, incluso superiores a los 3000 metros. Luego, los movimientos de la corteza terrestre fueron rompiendo esa roca madre y generando pequeñas fisuras por las cuales el petróleo y el gas comenzaron a migrar hacia otras formaciones hasta llegar a un "techo". Estas estructuras, llamadas "trampas", son las que contienen hidrocarburos convencionales. El problema es que gran parte de éstos quedaron encerrados en la roca en que fueron creados. Al declinar la producción de petróleo y gas convencionales, surgió la idea de mejorar la permeabilidad de los yacimientos para acceder a ellos. El fracking emula lo que hizo la naturaleza: fractura la roca inyectando agua a presión para liberar el petróleo y el gas atrapados (ver infografía). Alrededor de 2005, esta tecnología empezó a usarse a gran escala en los Estados Unidos y comenzaron los cuestionamientos. Entre otras críticas, se objeta que en los sitios cercanos a la explotación podrían producirse riesgos para la salud pública, como la contaminación de acuíferos, o la emisión de benceno y otros gases que pueden causar cáncer y patología neurológica. "El fracking consiste en hacer un pozo común y corriente hasta que se llega a la capa donde se sospecha que puede haber alojados gas o petróleo sin salir de la roca generadora -explica el geólogo e ingeniero petrolero Gualter Chebli-. La diferencia con lo tradicional es que se perfora primero en forma vertical y después horizontalmente. En ese momento se envía a la profundidad una mezcla de agua a muy alta presión con aditivos químicos que cumplen diferentes funciones. Pero esto afecta tanto el ambiente como un pozo convencional." Se emplean entre 8 y 15 sustancias (anticorrosivos, gelificantes, inhibidores de crecimiento bacteriano, lavandina, soda cáustica, bicarbonato de sodio, vinagre), y todos deben declararse. Según Chebli, dado que en el país la roca madre está a más de 3000 metros de profundidad, siempre que la técnica se aplique correctamente y que no haya problemas en el aislamiento ("encamisado"), no existe peligro de contaminación de acuíferos (que se encuentran a alrededor de 300 metros de la superficie). Otra de las críticas que se esgrimen es que se emplea gran cantidad de agua. "Sí -concede Chebli-, pero ¿cuál es el problema? En la Argentina, hay unos 40.000 pozos perforados y en todos se usa agua para la extracción." Fuentes del IAPG precisan que se inyectan entre 10.000 y 30.000 m3 de agua por pozo, pero que eso equivale a unos pocos segundos del caudal de un río neuquino. Los cálculos de este organismo indican que, si se cumpliese el Plan Quinquenal previsto para Vaca Muerta, se perforarían en esa provincia 2500 pozos en cinco años y se usaría menos del 0,1% del recurso hídrico, mientras la población y el agro consumirían el 5% y el 94% desaguaría en el mar. También preocupa el "agua de recuperación secundaria" (o backflow ), que es la que asciende desde la perforación y debe ubicarse en pozos sumideros (agotados) o formaciones estériles. "Este líquido es contaminante, pero lo que se hace es instalar una planta depuradora o reinyectarlo en otro pozo", dice Chebli. El licenciado Daniel Bouille, investigador senior y presidente ejecutivo de la Fundación Bariloche, subraya que el mayor problema ambiental estaría vinculado no con la cantidad de agua que requiere la explotación, sino con el tratamiento de los residuos. "No conozco estudios sobre los efectos, pero hay que tener en cuenta que pueden ser de muy largo plazo -dice-. El riesgo adicional que tiene esta tecnología es que, como la inyección es a tremendas presiones, aumenta la posibilidad de filtraciones." Por su parte, aunque coincide en que "no hay estudios serios del impacto del fracking ", Mauro Fernández, de Greenpeace, lo objeta enérgicamente porque "profundiza un modelo fósil que llegó al límite, justo en un momento en que los países están avanzando hacia tecnologías alternativas". Según Fernández, Japón y Alemania están comenzando a abandonar las matrices fósiles y nucleares en favor de tecnologías renovables. "Tecnologías como el fracking o la extracción de petróleo del Ártico, algo que es posible por el mismo calentamiento climático que las petroleras contribuyeron a impulsar -afirma-, son un intento de ir más allá de los límites naturales." Fernández agrega, además, que "cuando se extrae el esquisto hay emisiones de metano, que es 50 veces más poderoso que el dióxido de carbono para generar calentamiento climático". Y afirma: "Nos preocupa que se instale la solución petrolera y que no se invierta en tecnología de fuentes renovables". Bouille toma distancia. Por ahora, dice, "la biblioteca del fracking no se inclina ni para un lado ni para el otro". Por eso, el especialista opina que se impone respetar el principio de incertidumbre. Esta misma idea hace que, mientras en algunos países esta tecnología fue adoptada (como en Canadá y Ucrania), en otros rige una moratoria (Gran Bretaña), en otros se la está analizando (Suiza, Alemania, España, Rumania y República Checa), y en otros está prohibida (Francia y Bulgaria). "Está planteado un esquema de riesgo -dice Bouille-. Por ahora, no se puede afirmar que sea dañino, pero tampoco que no lo sea." Para Bouille, las fuentes renovables pueden jugar un papel complementario y el mayor rédito de aplicar el fracking en Vaca Muerta "será poder aprender y tomar conocimiento de cuáles son las reales reservas y los recursos extraíbles". Un documento de la Fundación Bariloche recomienda no sólo incursionar en el [petróleo y gas no convencionales], sino también explorar cuencas conocidas y las que aún no están en producción, pero también promover la eficiencia energética a través de medios de transporte masivo, del uso del ferrocarril para el transporte de cargas y el uso racional de la energía. Fuente: La Nación - 16 de agosto de 2013 |
lunes, 26 de agosto de 2013
“Es necesario consolidar un modelo que tiene que resolver problemas estructurales”
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–¿El resultado de las elecciones primarias está vinculado a la coyuntura económica y el malestar de algunos sectores con medidas como las restricciones a la compra de divisas?
–Todos los aspectos de la realidad influyen en las opciones del electorado. Siempre hay algunas insuficiencias para resolver. Las PASO son una elección previa a la que le seguirá una renovación legislativa en octubre, y luego otra presidencial. Forma parte del proceso democrático. No hay que exagerar la influencia. Lo que sí está claro es que los modelos económicos se defienden en función de la consistencia de sus principios y de sus resultados, y estamos viendo que hay muchos logros relevantes que le otorgan al Gobierno un apoyo significativo sobre el electorado. El resultado de las elecciones no va a definir el rumbo financiero y económico de Argentina. –¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta la economía argentina en la actualidad? –Los riesgos que se plantean ahora están asociados a la sustentabilidad del modelo. Es necesario consolidar un modelo nacional que tiene que resolver problemas estructurales fundamentales como el energético o el déficit en el comercio exterior de manufacturas a pesar del fuerte aumento de la producción industrial de la última década. El déficit en el balance comercial de manufacturas industriales revela el insuficiente desarrollo del aparato industrial argentino. Subsisten problemas estructurales y también hay desequilibrios macroeconómicos que hay que atender. –¿A qué se refiere con desequilibrios macroeconómicos? –Hay una situación muy tensa en las finanzas públicas por la política de subsidios destinados a contener la inflación. También existen tensiones con los precios internos y con el tipo de cambio. Hay que tratar de evitar que los costos suban más que la paridad nominal del tipo de cambio y sostener espacios de rentabilidad a largo plazo que contribuyan a frenar la fuga de capitales. Hay un problema de sustentabilidad del modelo que permitió una muy importante recuperación de soberanía, pero esto sólo se puede consolidar sobre bases muy firmes de equilibrios fiscales y pagos internacionales. La reacción a los problemas se dio cuando éstos eran muy agudos. Hay tensiones que se pretende corregir con controles legítimos pero es necesario recuperar solvencia fiscal y competitividad. Hay situaciones tensas que no generan un clima propicio para el ahorro y la inversión. –Ese análisis se asemeja mucho a los planteos ortodoxos. –Hay una ortodoxia irresponsable y neoliberal que plantea la necesidad de un ajuste del gasto y bajar los salarios. Y hay otra ortodoxia que dice que hay que vivir con lo nuestro y mantener la casa en orden. La sustentabilidad radica en esos dos principios: no hay que depender de crédito externo y se deben mantener equilibrios responsables para evitar los desvíos que abren el espacio para el retorno a las recetas de la ortodoxia. Hay que buscar el pleno empleo, inducir la inversión y apuntar todos los instrumentos al crecimiento. Pero no se construye nada en el desorden ni en un escenario de tensiones. –¿Sostiene que hay que bajar el gasto público? –No es un problema de nivel del gasto, no hay que bajar el gasto. El nivel de gasto público es razonable dado el nivel de desarrollo. Pero es necesario ocuparse de la calidad del gasto público y mantener una situación de superávit primario que transmita señales contundentes de que las finanzas públicas están sólidas. Naturalmente hay una demanda de gasto muy grande pero los desequilibrios generan climas poco propicios para la sustentabilidad del modelo. Los subsidios tienen que estar bien focalizados y analizar si se justifican como instrumentos para contener el alza de precios. También queda mucho por hacer en materia tributaria. Es necesaria una reforma integral y una iniciativa como la de gravar la renta financiara es buena. –¿Cómo se logra impulsar la exportación de bienes industriales en un escenario internacional de crisis donde cayó sensiblemente la demanda para esos productos? –El problema de Argentina no apareció ahora, es una vieja limitación. Incluso en condiciones de tensión como las que hay ahora existen muchas cosas que se pueden hacer en materia microeconómica y en las economías regionales para promover la transformación productiva. Así como no es todo por viento de cola no todo es por el viento de frente. –El BCRA reconoce que se perdió parte del colchón cambiario extraordinario que generó la devaluación de 2002. ¿La pérdida de competitividad se debe resolver con un nuevo salto cambiario? –No. El tipo de cambio se tiene que discutir en conjunto con toda la política económica que define la competitividad. Está claro que hay un desfasaje entre los costos internos y la paridad nominal y esto achicó la rentabilidad. El BCRA ajusta continuamente la paridad nominal. Un tipo de cambio competitivo, administrado, para atender la realidad en un país en desarrollo es fundamental. Pero el tema de la competitividad no incluye sólo el tipo de cambio. Hay que apelar a todos los instrumentos necesarios para fortalecerla. –¿Se requieren mayores niveles de inversión para lograr una transformación de la estructura productiva? –Es necesaria una política explícita de incentivos a la inversión privada en sectores estratégicos. Lo que hace al éxito de la política industrialista en Asia es que los beneficios para las empresas están condicionados a metas de exportación, inversión y cambio tecnológico. Si no lo cumplen, pierden los beneficios. Hoy no está la contrapartida de la sanción al no cumplimiento de objetivos compartidos. La política de transformación implica alianza con sectores privados y públicos que requiere incentivos y sanciones. En los últimos años existió un énfasis público en materia de ciencia y tecnología. En Argentina continúa aumentando el déficit comercial en materia de bienes industriales de alto contenido tecnológico. El desarrollo en esos sectores dinámicos continúa rezagado. Para eso hacen falta compromisos recíprocos entre las políticas públicas y el sector privado. –Sin embargo, los avances en materia de regulación formal e informal desde el Estado son duramente resistidos desde los grupos económicos más poderosos, que son beneficiarios de las políticas de impulso a la demanda y las herramientas de protección comercial. –Cuando hay incentivos debe haber compromisos. Si el atractivo del régimen para la inversión y las ganancias es suficiente vas a tener una respuesta positiva. El economista polaco Michal Kalecki planteó hace mucho tiempo que los grupos económicos dominantes privilegian la posición dominante por sobre sus ganancias. No les gusta que intervenga el Estado, prefieren operar en sectores con alto desempleo y poca presencia sindical. La clave del éxito es atraer al campo de la inversión y el cambio técnico a un sector privado que puede tener ese comportamiento. Es necesario y posible pulir las políticas de industrialización con incentivos y objetivos claros. Si no lográs la incorporación de la inversión privada a la reindustrialización y el cambio tecnológico, descansás esencialmente en la inversión pública y de las pymes, que son fundamentales pero no alcanzan. –La presidenta Cristina Fernández de Kirchner convocó a los principales actores económicos y sociales a debatir el proyecto económico. –El debate entre los actores económicos y sociales y el Gobierno es fundamental. Los cambios necesarios para el desarrollo, para el crecimiento con inclusión social, creación de empleo y cambio tecnológico no se pueden lograr en un marco de hostilidad continua entre el Estado y los sectores privados. El diálogo es fundamental para limar asperezas, pero eso no quiere decir que desaparecen los conflictos ni que la creación de una mesa de diálogo le quite al Poder Ejecutivo la responsabilidad de gobernar. Puede mejorar mucho la calidad del diálogo. Las medidas de protección al mercado interno y estímulo de la demanda son fundamentales pero son necesarios incentivos a la transformación industrial. Porque si no vuelve a suceder que el sector industrial desequilibrado en términos comerciales termina descansando en el superávit de divisas que genera la actividad primaria. Ese es un modelo de industrialización a medias y eso no es consistente. Fuente: Página/12 - 19 de agosto de 2013 y Realidad Económica |
viernes, 23 de agosto de 2013
“Una región libre de armas nucleares”
Página 12, 23 de agosto de 2013
En el cierre de la Conferencia para la Proscripción de las Armas Nucleares en América latina y el Caribe, la Presidenta cuestionó la política británica de ocupación militar y destacó la tradición argentina de desarrollo nuclear con fines pacíficos.
Imagen: Télam.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner pidió por “un Atlántico sur libre de armas nucleares” y lanzó un llamado “al mundo y a las grandes potencias” para evitar la creciente presencia de armas nucleares del Reino Unido en las Islas Malvinas. El gobierno británico “insiste en seguir armando a las islas”, denunció la mandataria durante el discurso con el que cerró la Conferencia General para la Proscripción de las Armas Nucleares en América latina y el Caribe (Opanal), que se de-sarrolló ayer en Buenos Aires con la participación de representantes de treinta y tres países.
Durante su discurso de cierre, la Presidenta afirmó también que el derecho de veto que ejercen los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (que hoy la Argentina preside de forma pro-témpore) “quedó a destiempo”.
En su exposición, Fernández de Kirchner repitió su condena a la política británica de ocupación militar de las islas del Atlántico Sur y a la postura de no sentarse a la mesa de diálogo a discutir la soberanía, tal como pide la Argentina y respaldan diversas resoluciones de la ONU. Y relacionó esa negativa con la posibilidad que tiene Inglaterra, al igual que Francia, Estados Unidos, Rusia y China, de bloquear cualquier decisión tomada por el Consejo de Seguridad.
“Cuando uno quiere solucionar un conflicto y le da a alguien el derecho a veto, seguramente no se soluciona. Estamos en un mundo complicado, con malas lecturas, y se ve una impotencia de las grandes potencias para solucionar conflictos que están desangrando a la humanidad”, sostuvo CFK. Por otra parte, la jefa de Estado destacó la larga historia que tiene este país en cuanto a desarrollo no bélico de tecnología atómica. Argentina “tiene un gran desarrollo nuclear y también se convirtió en uno de los primeros adalides del uso de energía nuclear con fines pacíficos”, destacó.
La Presidenta recordó que “los analistas, tiempo atrás, decían que era peligrosa la energía nuclear en el Cono Sur, porque existía una idea traída desde afuera en cuanto a que tanto Argentina o Brasil tenían potencial para poner en peligro a la región; pero como siempre pasa no acertaron”.
En ese sentido, resaltó que “para Argentina es fundamental preservar al Atlántico Sur como una región de paz y libre de armas nucleares” y que la principal amenaza para ese equilibrio en el Cono Sur no proviene de los países de la región, sino de la ocupación militar británica de las Islas Malvinas”.
Por último, CFK destacó los constantes cambios en el mundo aunque advirtió que “la historia continúa”, haciendo referencia al “fin de la historia” anunciado por teóricos neoliberales en los ’90. “Ya no hay peligro de holocausto nuclear, pero sí de un holocausto social en el mundo, por eso tenemos que armarnos, pero de nuevas ideas”, agregó.
En ese sentido, remarcó que “el desafío de cara al futuro es repensar la función de los organismos multilaterales” en el mundo y aseguró que, desde la presidencia del Consejo de Seguridad de ONU, la Argentina va a demandar “un liderazgo responsable en el mundo” porque “en política se puede hacer cualquier cosa, menos ignorar la realidad”.
El XXIII encuentro de Opanal se llevó a cabo ayer en el Palacio San Martín, sede de la Cancillería argentina, y fue encabezado por el vicecanciller Eduardo Zuaín. La organización, fundada en 1969, tiene sede en la ciudad de México y cuenta como socios a los treinta y tres países de América latina y el Caribe, que se reúnen cada dos años.
En la actividad de ayer, participaron todos los países miembro, además de organizaciones de la sociedad civil, que discutieron cómo “asegurar la ausencia de armas nucleares en la zona de aplicación” del Tratado de Tlatelolco, firmado por todos los países de América latina en 1967, estipulando la primera Zona Libre de Armas Nucleares densamente poblada del mundo. Además, se les solicitó a los países poseedores de armamento nuclear que redoblaran esfuerzos para la reducción de sus arsenales.
martes, 20 de agosto de 2013
Mapa bicontinental: nuevas formas de representación del espacio nacional
Ley 26.651 Obligatoriedad del uso del Mapa Bicontinental de la República Argentina
La ley 26.651, estableció “la obligatoriedad de utilizar en todos los niveles y modalidades del sistema educativo” este nuevo mapa denominado bicontinental, porque contiene la Argentina del continente americano y la del antártico. Por eso desde ahora tendrá que ser también incluido en los nuevos libros escolares . Según el texto de la ley, el mapa bicontinental, elaborado por el Instituto Geográfico Nacional, muestra “el Sector Antártico en su real proporción con relación al sector continental e insular”.
La Ley 26.651, sancionada el 20 de octubre de 2010 y promulgada el 15 de noviembre de 2010, establece la obligatoriedad de utilizar en todos los niveles y modalidades del sistema educativo como así también en su exhibición pública en todos los organismos nacionales y provinciales, el mapa bicontinental de la República Argentina el cual muestra la Antártida Argentina en su real proporción con relación al sector continental e insular.
El Instituto Geográfico Nacional como institución de competencia científico-técnica y como organismo responsable de la representación oficial del país, a través de la “Ley de la Carta” (Ley 22.963), ve modificada a ésta en su artículo 19º a través del artículo 4º de la ley 26.651 en los siguientes términos: “Las editoriales deberán incluir el mapa bicontinental de la República Argentina, referido en la presente, en las nuevas ediciones de los libros de texto. Los textos editados con anterioridad deberán incorporar el mapa bicontinental en caso de reimpresión o reedición”.
Para mayores precisiones sobre la aplicación de la presente, comunicarse con la División Ventas al teléfono 4576-5509 o a la Dirección de Geografía al teléfono 4576-5527 o por correo electrónico a:ventas@mapas.ign.gob.ar o ralbanese@ign.gob.a
Para mayores precisiones sobre la aplicación de la presente, comunicarse con la División Ventas al teléfono 4576-5509 o a la Dirección de Geografía al teléfono 4576-5527 o por correo electrónico a:ventas@mapas.ign.gob.ar o ralbanese@ign.gob.a
La Ley N° 26.651
Se establece en todos los niveles y modalidades del sistema educativo como así también en su exhibición pública en todos los organismos nacionales y provinciales, el mapa bicontinental de la República Argentina el cual muestra el sector antártico en su real proporción con relación al sector continental e insular.
Artículo 1°-
Se establece la obligatoriedad de utilizar en todos los niveles y modalidades del sistema educativo —Ley Nº 26.206, de Educación Nacional—, como así también su exhibición pública en todos los organismos nacionales y provinciales, el mapa bicontinental de la República Argentina que fuera confeccionado por el ex Instituto Geográfico Militar —actualmente Instituto Geográfico Nacional— (Leyes 22.963, de representación del territorio continental, insular y antártico y su modificatoria 24.943), el cual muestra el sector antártico en su real proporción con relación al sector continental e insular.
Artículo 2°-
El Ministerio de Educación de la Nación será el encargado de garantizar su exhibición, empleo y difusión, en todas las instituciones educativas públicas y privadas, mediante la provisión de la lámina correspondiente en escala 1:5.000.000.
Artículo 3°-
Los gastos que demande el cumplimiento de la presente ley serán imputados a la partida jurisdicción 70, Ministerio de Educación del Presupuesto General de la Nación.
Artículo 4°-
Las editoriales deberán incluir el mapa bicontinental de la República Argentina Argentina, referido en la presente, en las nuevas ediciones de los libros de texto. Los textos editados con anterioridad deberán incorporar el mapa bicontinental en caso de reimpresión o reedición.
Artículo 5°-
Comuníquese al Poder Ejecutivo nacional.
DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS VEINTE DIAS DEL MES DE OCTUBRE DEL AÑO DOS MIL DIEZ.
Fuente: http://www.ign.gob.ar
miércoles, 14 de agosto de 2013
Cazar el viento
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La potencia eólica instalada hoy es de apenas 162,2 megavatios, el 0,5 por ciento de la matriz. En el sector afirman que las dificultades para acceder al financiamiento impidieron un mayor despegue de la actividad. En el Gobierno sostienen, en cambio, que muchas empresas reclaman crédito, pero no están dispuestas ni siquiera a poner una mínima porción de capital propio. Igual destacan que hay varios proyectos que están avanzando. Potencia En la actualidad, el Parque Rawson, construido por la empresa Genneia en Chubut, es el que dispone de la mayor potencia eólica del país con 77,4 megavatios. En segundo lugar se ubica el flamante Parque Loma Blanca, montado por Isolux Corsán en Trelew, que a mediados de julio puso en funcionamiento el primero de sus cuatro módulos con 17 aerogeneradores que suman una potencia de 50 MW. Luego le siguen Parque Arauco (La Rioja), con 25,2 MW; Diadema (Chubut) con 6,3 MW; El Tordillo (Comodoro Rivadavia) con 3,0 MW y el Parque Necochea (Buenos Aires), con 0,3 MW. Esos emprendimientos aportan al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) una potencia acumulada de 162,2 MW. Según la CNEA, en junio de este año la potencia energética instalada en todo el país fue de 31.228 MW, sin contar los 50 MW de Loma Blanca. Si se suma este último aporte llega a 31.278 MW y la participación de la eólica en la matriz es del 0,5 por ciento. Además, se estima que hay otros 30 MW dispersos de cooperativas que no están conectadas al SADI, pero que le restan demanda al Mercado Eléctrico Mayorista. En el caso de la energía eólica, la brecha entre la potencia instalada y la electricidad entregada al sistema es amplia porque los vientos son inestables e impredecibles. En Argentina, el factor de capacidad está en torno del 35 por ciento, y es un promedio bueno a nivel internacional. Además, no hay en la actualidad una tecnología, al menos comercialmente desarrollada, que permita acumular esa energía y distribuirla de un modo estable. Por eso, por ahora no es considerada una energía de base y se la toma sólo como un complemento de las fuentes tradicionales. No obstante, en Argentina el potencial de crecimiento es muy amplio porque aún está poco desarrollada. Los especialistas coinciden en que un parque eólico se puede montar en un año. Por lo tanto, podría ayudar incluso a reducir las importaciones de combustibles en el corto plazo, mientras se llevan adelante obras que demandan mayor tiempo como la explotación petrolera de Vaca Muerta, la construcción de las represas de Santa Cruz y las nuevas centrales nucleares que están en carpeta. “El objetivo es llegar al 8 por ciento de la matriz energética con las renovables en el menor tiempo posible y la mitad de ese porcentaje debería ser eólico”, afirmó a Cash Javier De Urquiza, coordinador del área de Energías Renovables del Ministerio de Planificación. Proyectos En la actualidad, hay una serie de proyectos con distinto grado de avance. El Parque Arauco, por ejemplo, está próximo a duplicar su potencia. “En septiembre está previsto elevar la capacidad instalada a 50,4 MW y en mayo se licitó una nueva etapa que permitirá llevarla a 100,8 MW en todo el proyecto, utilizando la misma línea de transmisión”, señaló a Página/12, Javier Riba, project manager de Arauco. El parque pertenece a una sociedad integrada por el gobierno de La Rioja y la estatal Enarsa. Impsa fue la encargada de montarlo y ahora realiza la operación y el mantenimiento. La empresa de Pescarmona obtuvo además la adjudicación para construir Koluel Kaike I y II, en el norte de Santa Cruz, y Malaspina I y II, al sureste de Chubut, parques que tienen previsto aportar una potencia total de 75 y 80 MW, respectivamente. Las obras estuvieron demoradas al inicio por falta de financiamiento, pero Impsa informó en enero del año pasado que obtuvo fondos de la Corporación Andina de Fomento y el BICE para Koluel Kaike II, que sumará 25 MW. A su vez, en diciembre consiguió recursos del Banco Nación y el BICE para Malaspina I, que aportará 50 MW. Otro de sus emprendimientos es El Jume en Santiago del Estero, a 290 kilómetros de la capital provincial. En enero concluyó la obra civil y ahora resta montar los cuatro generadores que acumulan una potencia de 8,4 MW. El listado de los proyectos más importantes se completa con el Parque Tres Picos (99 MW), que planea Sogesic en la localidad bonaerense de Tornquist; Puerto Madryn I y I, de Genneia, que sumará otros 100 MW; el Parque El Angelito con 200 MW en el paraje El Escorial de Chubut; el Parque Valle Hermoso, una iniciativa de NRG Patagonia que aportará 12 MW en Comodoro Rivadavia; el Parque Aguada del Molle, en Río Cuarto (Córdoba), que sumará otros 110 MW; y Puerto Madryn Norte (50 MW), Oeste (20 MW) y Sur (50 MW), de los desarrolladores New Energies, Energías Sustentables y Patagonia Wind Energy, respectivamente. Todas esas iniciativas permitirían acumular otros 880 MW de potencia en los próximos años. Problemas El gobierno nacional fue el principal impulsor de los parques que ya están en funcionamiento y de los proyectos en curso. Además de apoyar la Ley 26.190 de fomento de energías renovables, realizó un Mapa Eólico para determinar el potencial de generación, incentivó la producción de aerogeneradores al montar el parque El Tordillo, donde Impsa y NRG instalaron sus primeros prototipos de alta potencia fabricados en el país, adjudicó 754 MW en 2010 a través del Programa de Generación de Renovables (Genren) con contratos a 15 años e incluso sancionó otra serie de normas para incentivar al sector. Además, en 2006 inauguró la línea de transmisión Choele-Choel-Puerto Madryn y en 2008 la línea Puerto Madryn-Pico Truncado, las cuales permitieron conectar el sistema eléctrico patagónico con el SADI, poniendo en valor los vientos del sur. Pese a estos avances, hubo desarrolladores que tuvieron problemas para concretar sus proyectos eólicos por falta de financiamiento, incluso varios de los favorecidos por la licitación del Genren. Uno de los argumentos empresarios es que el contrato con Cammesa para proveer energía al SADI no es suficiente garantía para los bancos. “Cammesa ha tenido demoras en los pagos y eso los bancos lo saben. Por lo tanto, una posibilidad para solucionar este tema es que se habilite a firmar contratos entre privados para la provisión de energía, siempre bajo la supervisión de Cammesa”, aseguró a Cash Vanesa Revelli, gerente de la desarrolladora alemana Abo Wind. Otra de las causas esgrimidas por los desarrolladores es que los contratos a 15 años que ofrece el Estado no son un plazo suficiente para garantizar la devolución del crédito al banco y obtener una ganancia razonable por la inversión. Erico Spinadel, presidente de la Asociación Argentina de Energía Eólica, agregó además a este suplemento que, “a diferencia de lo que ocurre en Brasil, no hay financiamiento público a tasas competitivas para los proyectos”. En el Gobierno afirmaron a Cash que están evaluando la posibilidad de que se firmen contratos entre privados, pero descartaron ampliar el plazo de los que involucran a Cammesa. “Un proyecto de estos se paga en 5 o 7 años; el resto es ganancia. Por lo tanto, los 15 años no son un problema. Lo que pasa es que muchas empresas piden financiamiento, pero no están dispuestas a poner capital propio y eso frena el desarrollo”, agregó una fuente oficial. Con referencia al crédito público, remarcaron que el Banco Nación y el BICE están realizando aportes, pero reconocen que en una escala menor a la que garantiza una banca de desarrollo como la brasileña. Integración nacional Algunos de los parques que se construyeron a partir del Genren tuvieron una participación altísima de componentes importados. Por ejemplo, el Parque Rawson de Genneia, la energética que controla Alejandro Ivanissevich, le compró los aerogeneradores a la danesa Vestas. Esa situación incluso le terminó trayendo problemas porque cuando se implementaron las restricciones cambiarias no pudo seguir pagando su deuda en dólares y Vestas la demandó ante un tribunal internacional a fines del año pasado. La Cámara de Industriales de Proyectos e Ingeniería de Bienes de Capital reclama que a los parques que reciben ayuda estatal se les exija una integración nacional mínima y además piden que se modifiquen los aranceles de importación porque en la actualidad si una empresa compra un aerogenerador en el exterior no paga arancel, pero las principales piezas para fabricarlo en el país tienen un arancel del 14 por ciento. “La apuesta nuestra es que la generación de energía eólica se haga con tecnología nacional y empleo argentino”, afirmó a Cash Rubén Fabrizio, director ejecutivo de esa cámara. Ante la consulta de este suplemento, en el Gobierno respondieron que trabajan con los fabricantes nacionales que integran el cluster eólico y que en todo momento buscan garantizar su participación en los proyectos, siempre que haya oferta local a precios competitivos. Quieren apuntalar la integración nacional, pero sin que se convierta en un obstáculo para el desarrollo del sector Fuente: Suplemento CASH de Página/12 - 6 de agosto de 2013 |
lunes, 12 de agosto de 2013
Riachuelo, por aguas más limpias
Una navegada por el Riachuelo permite adivinar un futuro en el que este río sea un nuevo eje urbano. Ya lo es geográficamente, porque está casi en el centro de la megaciudad bonaerense.
La misma idea de navegar por el Riachuelo sigue sonando, en este siglo XXI, absurda. El Riachuelo no se navega, se evita o se padece. Es un no-lugar tóxico que rechaza –algo insoluble– un agujero negro de esta ciudad. Hasta que un buen día invernal, de sol, subidos a una lancha y zarpando del amarradero de Acumar en la Vuelta de Rocha, la experiencia se pone turística, placentera, cuerda. Puede parecer un milagro, pero hasta el más reacio empieza a creerse que es posible recuperar este borde de Buenos Aires, ampliar la ciudad y darle nada menos que una nueva costa.
El reciente aniversario de la orden de la Corte Suprema para que la provincia, la ciudad y la nación resolvieran de una vez el problema de la contaminación del río pequeño, fue ocasión para un aluvión de notas técnicas, balances y powerpoints. Lo que no quedó tan en claro es que el Riachuelo, como lugar físico, real, está muy cambiado. Y esto puede significar nada menos que el movimiento del eje imaginario de la ciudad.
Es que Buenos Aires tiene, como todo lugar, un paisaje en la mente de sus habitantes. Con las variaciones de dónde viva cada uno, la cosa funciona más o menos como una primera tensión entre un río tan inmenso que funciona como una barrera natural a la que sólo se le animan los navegantes avezados. El Plata es un río de una orilla, lo que deja a la ciudad medio desconcertada frente a él. Famosamente, los porteños le damos la espalda.
Luego viene la misma inmensidad de la ciudad, prolongada en sus ciudades suburbanas que forman una megaurbe interminable. Esta ciudad, parece, sólo cambia por acción humana y no hay nada en ella que sea natural: casi no se nota el suave relieve y los cursos de agua fueron asfaltados o quedaron en un “allá” poluido y vedado.
Pero el Riachuelo, a vuelo de Google, está como en el medio de una zona urbana que va del Delta a La Plata y es un río de dos orillas, como un Sena o un Tíber. ¿Es posible imaginar que como esos ríos urbanos alguna vez esté mentalmente en el centro de nuestra ciudad? Limpio, con algunas industrias en plena revitalización –la Siam está siendo reconstruida– y parques lineales en sus veras, el pequeño río puede estar dando estos pasos para ser otra cosa.
Todo esto es posible soñarlo o sospecharlo desde una lancha por el cambio de escala. Si primero se apunta para afuera, se está en una inmensidad naval, de buques de calado, containers e islas industriales. Pero apuntar hacia el interior permite descubrir un río con escala de avenida, con ciudad a ambos lados. La sorpresa inicial es ver Buenos Aires desde un punto de vista alternativo, poco usual, ligeramente desde abajo y desde el agua. Luego, que prácticamente no hay basura. Para el aniversario, la Acumar –la Autoridad de la Cuenca del Matanza-Riachuelo– difundió fotos de “antes y después” que permiten confirmar recuerdos personales: las aguas tapadas de basura urbana, botellas y bolsas, y decoloradas por los desechos industriales. Nada de esto se ve ya y se puede navegar por agua marrón porteño y la única basura que se ve está atrapada en las barreras flotantes. Porque tampoco es cuestión de pensar que nadie tira nada...
Las costas de este río se habían transformado en una villa lineal, hogar de los más pobres y excluidos. Parte de la política de limpiar la zona era relocalizar a estas familias en viviendas dignas, con mínimos servicios. En Lomas de Zamora viven mejor 24 familias, en La Matanza 122 de los asentamientos Mi Esperanza, El Mosquito, La Saladita y Don Juan, y en Avellaneda 18 del barrio Puente Bosch. La ciudad parece ser más insensible y las 275 familias de los asentamientos Luján, El Pueblito, Magaldi y puente Victorino de la Plaza siguen todavía ahí. Desde la costa se pueden ver algunos de los nuevos barrios que, gratamente, no son monoblocks sino casas a escala humana con un entorno urbanizado y algo de terreno libre. Estos barrios eran escenarios de miseria y enfermedad, y también fuentes de polución del río por simple falta de infraestructura.
Este panorama cambia drásticamente al pasar la altura de Parque Norte. El Riachuelo arranca como paisaje urbano industrial del siglo XIX, con maravillas como la Barraca Peña y los puentes más viejos. Luego se encuentra la inversión industrial del siglo XX, con fábricas, más barracas –la vieja palabra para los depósitos vinculados a la navegación– y puentes y mucha vivienda. Pero a cierta altura el navegante se siente en un lugar rural, una suerte de segundo Delta con un eco urbano por atrás. Es asombroso saber que uno está entre la Capital y la mayor concentración humana del conurbano, viendo pájaros y árboles.
Esta limpieza implicó empadronar 12.701 potenciales agentes poluyentes, de los cuales casi siete mil son industrias. Curiosamente, los culpables de los famosos olores del Riachuelo son apenas 884, de los cuales 154 fueron perentoriamente clausurados –con el caso de un industrial cabezón al que le cerraban el caño y habría otro, hasta que le cerraron directamente la fábrica– y 177 ya fueron reconvertidos. También hubo que levantar 186 basurales clandestinos y se están erradicando otros 83. “Levantar” es literal, porque se removieron casi 300.000 metros cúbicos de basura “civil” y casi 19.000 toneladas de residuos industriales. Esto se reemplazó con 179 puntos legales de recolección municipales y la extensión del servicio de recolección a 11.000 familias en barrios precarios.
En el Puente de la Noria se puede ver una gran caja metálica, como un container, alambrado y enrejado. Es una estación de monitoreo ambiental que permite saber, por ejemplo, que el agua ya no es una suerte de ácido diluido. Falta para que vuelva a haber peces, entre otras cosas porque la cuenca es un curso lento y le cuesta oxigenarse, pero los pájaros vadeadores ya se están aquerenciando de nuevo.
Tal vez los humanos podamos hacer lo mismo. Y tal vez veamos un cambio de eje de toda nuestra megaciudad, gracias a la limpieza de una cuenca. Eso sí que sería diferente.
Fuente: Página 12, 10 de agosto
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